Icono del sitio Rímel magazine

Prendas unisex, los resquicios de 1920

Escritora: Nina

Vamos de tienda en tienda, navegamos de una página web a otra, compramos de forma compulsiva lo que nos gusta o simplemente lo que se lleva sin ser conscientes de que vestimos así por acontecimientos del pasado. Hoy en día, la búsqueda de prendas unisex del estilo sin género es una preocupación en revistas y firmas de moda, pero poco sabemos de los comienzos de este movimiento impulsado por las mujeres francesas a principios del siglo XX. Nos situamos en París, en la década de 1920.

En un periodo de entreguerras que buscaba disfrutar de la vida, las grandes ciudades se convirtieron en el centro de rebelión de espíritus inconformistas. Los felices años 20 vivían carpe diem dejando tras de sí el fuerte impacto que ha llegado hasta nuestros días.

Paris, Ile-de-France, FRANCE, octobre 1925.

La moda unisex: una oportunidad para la emancipación de la mujer

París se encontraba en plena transición y las tendencias artísticas eran reflejo de ello, un llamamiento social que transformaba, entre otras artes, el mundo de la moda suponiendo una gran ampliación y oportunidad para la emancipación del mundo de la mujer. Las Working Girls tomaron un papel activo en la industria del momento y empezaron a surgir temas como el amor libre, la igualdad de genero o sus derechos. En consecuencia a estos cambios, se desarrolló una mordaz crítica contra el feminismo, crítica contratacada con cortes de pelo al estilo Garçonne, faldas más cortas, ropa más ancha y noches de fiesta y diversión.

Las flappers, chicas modernas e independientes, fueron sus principales portavoces haciendo de la ropa el vehículo transmisor de su propio mensaje. La energía y libertad de la que venimos hablando alcanzó el cuerpo de la mujer a través de la moda. El género femenino tomó conciencia de sus propias capacidades, sus armarios comenzaron a modernizarse, las prendas se volvieron cómodas, atrevidas y cortas, una búsqueda de movimiento constante que reforzara su nueva posición y celebrará la vida como nunca antes.

Lo extravagante ya no es necesario ni cómodo, los trajes deben ser simples, de líneas rectas y con aperturas que permitan el movimiento de brazos y piernas para conducir hacia su propio destino y bailar hasta el amanecer. Quedan suprimidas las curvas, no se marca el pecho, las caderas o la cintura tratando de crear una figura unisex con ropa práctica, un poco varonil y elementos del armario masculino. Sin duda, uno de los mayores logros de la moda en este siglo XX: el acercamiento en la igualdad de ambos sexos.

 

 

Flappers, Working Girls, amas de casa… mujeres valientes, sociólogas, que supieron interpretar y adelantarse a las necesidades de toda una sociedad. Armarios compartidos, prendas unisex, estilos sin género… los resquicios de 1920, un mágico paréntesis de felicidad y libertad, diez años inigualables escritos a fuego en la moda y en nuestros libros de historia y humanidad.

 

Podéis conocer más sobre el maravilloso mundo de Nina en su blog: La ilusión de Nina

Salir de la versión móvil