Entrevista: Flora Gonzalez, periodista

CLAUDIA RODRIGUEZ

¡En primer lugar, encantada de saludarte!

Actualmente trabajas como periodista en los informativos de Telecinco dando ‘El tiempo’. ¿Desde siempre has querido ser periodista?

Pues yo creo que quería ser periodista antes incluso de saber que existía el “ser periodista”. A mí, lo que realmente me gustaba era hablar, comunicar… Cuando había algo en clase, siempre le decía a la seño que si en vez de hacerlo escrito, lo podía exponer. Digamos, que a mí me gustaba hacer el teatrillo. Todo el mundo me decía que podía ser actriz, pero no me terminaba de convencer. Yo solo quería dedicarme a hablar. Entonces, descubrí el periodismo, aunque es cierto que en mi familia ni en mi entorno no tenía ningún referente. A mi madre le apasiona la radio y la tenía encendida siempre, ahí fue donde empecé, en la radio de Andújar.

Comenzaste trabajando en GQ, en Yo Dona y finalmente en Vogue. ¿Qué fue para ti cumplir ese sueño de trabajar en esa revista de moda?

Pues mira, por una parte, fue cumplir un sueño. Mi madre es modista por lo que veía las revistas de moda en casa. Yo siempre decía que quería trabajar en una. Mi entorno, de una forma inconsciente, me intentaba proteger, me decía que eso era muy difícil y que me buscase otros objetivos. Te intentan frenar para protegerte de un batacazo. Cumplirlo fue pensar que menos mal que había apostado por mí y por esto porque ahora estaba aquí. Una vez que ya estás dentro, ves el trabajo y la rutina, y lo normalizas todo. Dices que guay, pero al final no deja de ser un trabajo como todos los demás, con personas normales que te rodeas. El cine y el imaginario colectivo han hecho las revistas un universo en el que estás todo el rato con vestidos para arriba y para abajo. Al final, no deja de ser una redacción fantástica en la que haces un trabajo muy bonito, pero al final no deja de ser un trtabajo.

En 2015 diste un paso a un programa de moda del canal Non Stop People como responsable de moda. ¿Cómo fue el salto de una revista a la televisión?

Non Stop People era un canal de televisión que emitía 24 horas y formaba parte de la plataforma de movistar +. Yo empecé ahí como responsable de moda y tenía un programa de moda que duró 3 años. Non Stop era como si dices Telecinco, ósea un canal. Y luego, mi programita. Hubo un cambio propiciado por muchas cosas. Por una parte, por la inmensa crisis, que estaba y sigue sufriendo, las publicaciones de papel, así como las publicaciones especializadas en moda, también en el ámbito digital porque las redes les está comiendo mucho terreno. Las condiciones eran cada vez más exigentes, en el sentido de que había menos personal para más responsabilidades. Todo empezaba un poco a estar muy agitado. Yo ya llevaba casi 5 años en VOGUE y necesitaba un cambio, pero claro, cuando estás en un sitio y estás muy bien, te cuesta mucho pensar ¿cómo puedo cambiar y a dónde voy? Porque está todo muy mal. Entonces, gracias un amigo me comentó que estaban montado un nuevo canal de televisión muy cultural y de entretenimiento. Hablé con ellos y me convencieron. Al final iba a hablar de moda que es de lo que sé, es cierto que no va a ser escrito, que yo en televisión no tengo mucha experiencia, pero iba a intentarlo. Al ser de pago, era un canal pequeñito, no era lo mismo que en una televisión nacional.

También en esa fecha empezaste en Mediaset, ¿no?

Se me juntó todo, yo empecé en Non Stop People en mayo/junio, y me llamaron de Mediaset en septiembre.

¿Cómo fue la llamada?

Eso fue muy fuerte y curioso. Yo estaba cubriendo la semana de la moda en Madrid, recibí la llamada de un número muy largo, lo cogí y me dijeron que eran de informativos Mediaset. En ese momento, pensé que como yo estaba en desfile, igual necesitaban que localizase a algún diseñador. Se me pasaba por la cabeza de todo, menos que me estuviesen llamando a mí. Me dijeron que me habían visto en Non Stop People, que les gustaba mucho mi perfil y que querían proponerme algunos de los puestos disponibles para que me incorporase con ellos. Me quedé en “shock”, dije que sí que hablaría con ellos y que cuando iba. Esa noche no dormí. La entrevista fue maravillosa, siempre te imaginas con mas más miedo a las cosas. Me encontré con personas cercanas y cariñosas que me explicaron las cosas bien que son admirables y profesionales en su terreno. Fue maravilloso, les dije que por supuesto que me incorporaba en la parte para presentar el tiempo.

Y el cambio ese de moda a tiempo, ¿te lo habías imaginado alguna vez?

¿Sabes qué pasa? Yo había hecho un máster en comunicación de moda, pero para que te hagas una idea yo en YoDona hacía edición y cierre, básicamente, es corregir todo y revisar, el último paso antes de mandar la revista a impresión. En GQ escribía de coctelería, tecnología y motor. Y en Vogue, hacía todos los suplementos, novias, joyas, niños, … una vez más, de todo, menos moda. Entonces, pensé que si yo al final, estaba comunicando acerca de la gastronomía, pasarelas, …en resumen, de todo, ¿por qué no iba a dar el tiempo? Al final ser periodista es ser comunicadores, coger una información que es algo más compleja y transmitírsela al espectador de una forma que él la entienda y la asimile. Fue fuerte el cambio, tuve que ponerme las pilas, repasar y aprender todo, pero ahora me encanta. Ahora estaba echando un vistazo para las previsiones de hoy, viene una tormenta que va a ser super fuerte, que va a afectar a Europa. Entonces es como apasionante.

¿Y con el arte? Estás realizando un grado a distancia de Historia del arte, ¿por qué esta elección?

Es lo bueno de ser hiperactiva (entre risas). Cuando yo estaba en Vogue, me tocaba escribir crónicas de desfile. Está la cosa que siempre nos enseña en periodismo que el lector, no necesita que le describas la imagen que está viendo porque ya a está viendo. Si sale un vestido rojo, no hace falta decir que la modelo lleva un vestido rojo porque eso ya lo están viendo. Entonces, en esta cosa de buscar y aportar un toque diferente, pensé en el grado de Historia del arte. Es una carrera con la que tenía la espinita clavada, me encanta. Empecé a estudiarla para aportar un toque cultural a mis crónicas de desfile, para entender que si un vestido tiene tonalidades que recuerdan a los impresionistas, por tener conocimientos generales mucho más adaptados. Tuve que dejarlo porque pasé a trabajar en televisión, me puse a tope con las redes sociales, y ya no me daba la vida. Es algo que está ahí, tengo aquí los libros, algún día lo retomaré.

Has nombrado redes sociales, tienes 120 mil seguidores en Instagram, ¿son las redes sociales un complemento a tu trabajo?

Yo quiero verlo así, por una parte, son un complemento a mi trabajo, un currículum digital, y una forma de seguir conectada a la moda. La televisión es fantástica y maravillosa, pero cuando tienes un trabajo tan potente y en el que tienes tanta visibilidad, lo que has hecho antes se diluye un poco. Mucha gente no sabe que yo he sido editora de Vogue, que para mí ha sido un hito en mi carrera. Entonces es una forma de recordarle al mundo que, aunque ahora esté presentando el tiempo, mi pasión y especialidad es la moda.

¿Qué opinas de todo el ‘hate’ que se esconde detrás? ¿Cómo lo gestionas?

Al principio tenía miedo de los comentarios negativos que podía recibir, no tanto por mí, porque intento que no me afecten, aunque a veces es inevitable que te afecte un poquito. Sino porque imagínate que mucha gente comenta mal de mí, lo podría ver mi jefe, y perder mi trabajo. Al final es algo peligroso que no depende de ti. Por suerte, mis redes sociales y mi papel en la tele son muy neutro, no me meto en jaleos, intento mantenerme muy neutral en todo, me guardo mis opiniones personales para mí. En ese sentido, no he recibido mucho ‘hate’. Cuando recibo algo raro, bloqueo enseguida. Si que pienso que debería ser obligatorio que para crear un perfil tengas que dar tu DNI, aunque tu perfil no lleve foto ni tu nombre para que ese ciberacoso, incluso cuando a veces se traspasa limites, cuando hay amenazas, cuando hay un insulto grave, que la persona se haga responsable, que no debamos refugiarnos en el anonimato para dañar gratuitamente. En ese sentido, pienso que debería ser obligatorio. Si tu te haces un Instagram o lo que tu quieras, si no quieres poner tu nombre ni tu foto fenomenal, pero a la hora que tu hagas algo grave, las autoridades competentes tengan acceso a saber que eres tú.

En esta última temporada se llevan mucho los colores vivos, ¿crees que tiene una relación directa la moda con lo que está pasando en la sociedad respecto al COVID?

Totalmente. Antropológicamente se ha demostrado que la moda es una respuesta a la situación social, económica, política, ideológica, … Por eso, en los años 70 que había una revolución cultural, sexual se llevan las siluetas más holgadas, la pata del pantalón se aleja de la piel y se hace el pantalón de campana. Por eso, cuando llega los años 2000 la tela es muy chiquitita porque estamos en un momento de bonanza económica. Hacer prendas pequeñitas, aunque parezca lo contrario es mucho más costoso, entonces en ese momento en el que hay dinero y en el que la sociedad es optimista y alegre se lleva las micro minifaldas, los micro tops, todo super pequeño. Sin embargo, en el momento en el que vuelve la crisis, los patrones tienen que ser más grandes, es mucho más fácil de coser, de fabricar y de transportar así que volvemos a prendas mucho más holgadas, mucho más grandes. Dentro de que la moda ha tenido como una evolución natural, hay momentos que suponen una ruptura y un cambio y que son completamente inesperados como el covid. El COVID ha hecho que recuperemos la moda ‘comfy’ ya que al final no nos quedaba otra que quedarnos en casa en chándal o en pijama. Tras este encierro ha llegado la explosión de color, de querer salir y olvidarnos ya de todo esto que estamos viviendo. Esta explosión de color es una respuesta a esta crisis tan enorme que estamos viviendo.

¿Has caído en la tendencia? ¿O prefieres los tonos básicos?

Es muy curioso porque yo siempre he sido de colores muy vivos, de estampados, de lentejuelas, … me siguen encantando. No sé por qué, quizás por la edad, pero ahora mismo el cuerpo me pide tonos beiges, bloques de color, o sea estampados sólidos, sin flores, rayas, sin mucho exceso. Personalmente, me siento mucho más a gusto.

¿Te inspiras en alguien a la hora de vestir?

En todo el mundo. Voy viendo en Instagram, hago capturas de pantalla, veo en televisión, … No tengo un referente y un estilo único. Voy siguiendo lo que dice mi intuición. Mi hermana Nati también me inspira mucho, es muy estilosa ella y le gusta mucho la moda también.

Has viajado mucho, ¿cómo cambia la moda en los distintos países?

Cambia la moda y cambiamos nosotros, no sé porque nos da por disfrazarnos cuando vamos a otros países (entre risas). Ropa que jamás me pondría aquí, de repente en la India me apetece muchísimo. La moda cambia porque se adapta al clima, a la economía, a la cultura, … Siempre viajo persiguiendo el verano, no suelo viajar a destinos fríos. Entonces, inevitablemente la moda, vas más a vestiditos, lino, bikinis, … No hay tanto una intencionalidad de moda si no de adaptarme al clima y a la comodidad del viaje.

El sábado formaste parte de la gala de los Goya, ¿cómo es para ti poder estar en una gala tan importante en nuestro país?

Pues, en 2020, retransmití la gala para EE. UU y Latinoamérica. Es algo que ni siquiera me lo creo, yo lo cuento y no lo asimilo. Este año he ido de una forma más relajada, he estado haciendo entrevistas. He vivido un poco más la fiesta y he conocido mejor a la gente. Estar ahí, es alucinante. Es tan fuerte que me cuesta creer que soy yo la que está. Estar con Penélope Cruz o saludar a actorazos que llevan el Goya en la mano, es algo muy emocionante. Son gente super normal y la verdad que lo he vivido con mucha emoción, lo pasé muy bien.

Según tu ya has cumplido un sueño, ¿qué te queda después de haber trabajo en las mismísima Vogue?

Tengo dos sueños. Uno a nivel profesional que sería presentar un programa de moda, de entretenimiento, de cultura, de música, … Un programa diferente, creo que ahora mismo no hay oferta en televisión de ese tipo, aunque es verdad que tampoco hay demanda. Hay veces que se hacen cosas y cuando no se hacen cosas, es porque el público no las reclama. Ese sería un sueño, en televisión o en alguna plataforma digital potente. Otro sueño, a nivel personal, sería vivir un año en bikini. A lo mejor hago algún programa en bikini (entre risas)

Y, por último, ¿qué le dirías a tu yo del futuro?

¿A mi yo del futuro? Siempre me preguntan que qué le diría a mi yo del pasado. Una cosa que tengo que cambiar es que soy muy dura juzgando el pasado. Me da mucha vergüenza como me vestía de adolescente o me enfado por no haber tomado ciertas decisiones. Realmente, tengo que estar muy agradecida a mi yo del pasado por que gracias a como era, estoy aquí hoy. Así que, a mi yo del futuro le diría que no sea una dura conmigo, que lo hago lo mejor que puedo y que estamos juntas en esto.

Pues Flora, hasta aquí la entrevista, ha sido un completo placer poder entrevistare, espero que sigas triunfando y cumpliendo todo lo que te propongas.

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